En “Las Puertas de la Percepción”, Aldous Huxley recopila dos ensayos escritos entre los años 1954 y 1956 (“Cielo e Infierno”) en los que relata sus experiencias bajo la influencia de la mescalina, el principio activo del Peyote. Un relato formidable que nos narra las experiencias visionarias del autor con la mescalina, y las implicaciones filosóficas, estéticas y místicas, que encuentra en ellas. En su reflexión Huxley subraya la importancia que estas plantas visionarias han tenido en la historia para la humanidad y apela al uso de las sustancias psiquedélicas como la mescalina o el ácido lisérgico, como vehículo para alcanzar estados modificados de conciencia o abrir “las puertas de la percepción”, como él mismo lo expresa metafóricamente.El libro esta dividido en dos partes más ocho interesantes apéndices con diversos apuntes del autor. En la primera parte del libro encontramos, además de una breve introducción del peyote, un resumen de la primera experiencia con la droga por parte del autor. Al tiempo que subraya la importancia de este tipo de plantas han debido tener para la humanidad, y que pueden llegar a tener para la sociedad occidental moderna. Huxley veía el cerebro humano como un órgano encargado de “filtrar” la realidad para protegernos de su abrumadora complejidad la cual nos sería imposible de procesar. Las drogas visionarias como la mescalina son desde este punto de vista, para el autor, como un vehículo para que el alma alcance estos estados psicológicos de naturaleza asombrosa. Sí bien Huxley no es el primer autor en describir estas experiencias, es uno de los primeros, junto a Jünger, en descubrir la relación existente desde la más remota antigüedad entre las tradiciones arcaicas y el uso de las drogas visionarias. El libro se completa con ocho apéndices, que no son otra cosa que apuntes tomados por el autor tras la publicación inicial del libro. En ellos pueden leerse comentarios sobre los estados visionarios inducidos por el anhídrido carbónico o la lámpara estroboscópica, observaciones sobre los estados de ayuno como forma de alcanzar estados extáticos, o sobre como el arte imita el rico imaginario de los estados visionarios de la mente. Como nota curiosa hay que decir que el título de la obra proviene de una cita del poeta ingles William Blake: “Si las puertas de la percepción se abrieran todo aparecería al ser humano tal y como es: infinito. Dado que el hombre se ha limitado a sí mismo, divisando las cosas a través de las estrechas rendijas de su propia caverna”.
"Tal vez, tal vez sea las cosas que decimos, las palabras que hemos oído y la música que escuchamos ..."
lunes, 26 de noviembre de 2012
Kasabian - Club Foot
Aqui os dejo el archiconocido tema de Kassabian . La banda cogío gran popularidad gracias a esta tema entre otros . Club Foot se incluye en su álbum debut "Kassabian" 2004.
The White Stripes - Icky Thump
Temazo de White Stripes en directo en en Hyde festival (Londres ). Icky Trump viene incluido en el sexto y ultimo álbum de la banda (Icky Trump) 2007.
sábado, 24 de noviembre de 2012
Hoy se cumplen 21 años de la muerte de Freddie Mercury, el hedonista
El líder de Queen falleció el 24 de Noviembre de 1991,únicamente un día después de anunciar públicamente que estaba enfermo de sida.
Una vida dedicada a gozar, a ejercer el hedonismo. Así fue la existencia de Freddie Mercury. Nacido en Zanzíbar el 5 de septiembre de 1946 bajo el nombre de Farrokh Bulsara, las autoridades del archipiélago tanzano siguen hoy sin reconocer la figura de su hijo más ilustre. Puesto que la homosexualidad atenta contra los preceptos morales islámicos, en la ciudad natal de Mercury, Stone Town, ni siquiera hay una placa que evoque su figura. En 2006 el dueño de un bar local decidió organizar un homenaje a Freddie para conmemorar el sexagésimo aniversario de su nacimiento, pero los gobernantes se lo prohibieron.
“Asociar a Mercury con Zanzíbar degrada nuestra isla”, razonó entonces Abdallah Said Ali, responsable de la Asociación para la Movilización y Propagación Islámica.
A los siete años, el pequeño Bulsara fue investido oficialmente miembro de la confesión parsi o zoroastra, una comunidad procedente de Irán que cuenta con no más de 100.000 seguidores en todo el mundo. Paradójicamente, Queen es uno de los pocos grupos occidentales no censurados por el régimen islámico de Ahmadineyad, tan intolerante con los gays. Bulsara, al norte de Irán, es, de hecho, una de las ciudades sagradas de este credo.
Los parsis son de talante hedonista y aplican las llamadas Torres del Silencio. Según este precepto, los cuerpos de los fallecidos deben depositarse sobre unas rocas para que las aves carroñeras los devoren. De esta manera, los restos mortales no contaminan ninguno de los cuatro elementos básicos: agua, aire, fuego y tierra.
La versión oficial sostiene que las cenizas de Mercury fueron derramadas en noviembre de 1991 sobre el lago suizo de Saint Montreux, pero solo una persona sabe con exactitud si eso fue así. Y esa persona es Mary Austin, expareja de Freddie en la primera mitad de los setenta, su mejor amiga y la depositaria de gran parte de su herencia.
Austin y Mercury se conocieron en la boutique Biba, templo de la moda londinense, donde ella trabajaba y él compraba ropa siempre que podía. Se fueron a vivir juntos a una diminuta habitación de Victoria Road que alquilaban por diez libras a la semana. El baño y la cocina, de hecho, los compartían con otra pareja de inquilinos. En 1975, el cantante conoció a David Minns, ejecutivo de Elektra Records, y comenzó a llevar una vida abiertamente gay. Pero su amor por Mary no decreció. “Aparte de ella, no tengo ningún amigo de verdad. Solo dos seres me han dado tanto amor como yo a ellos: Mary Austin y nuestro gato, Jerry”, declaró.
En la segunda mitad de los setenta, ante las primeras insinuaciones sobre su auténtica sexualidad, manifestó: “Vivo la vida plenamente. Mi instinto sexual es enorme. Duermo con hombres, mujeres, gatos. Mi cama es tan grande que en ella caben cómodamente seis personas”. Solo en la siguiente década se permitió ser más explícito sobre sus preferencias: “Sí, soy gay. He hecho todas esas cosas. Soy tan gay como un narciso, queridos”.
Varios fueron los hombres relevantes que pasaron por la vida del artista. El joven chef Joe Fanelli (al que apodaba “Liza”) fue su novio entre 1978 y 1979, y tras la ruptura lo convirtió en su cocinero personal. Peter Freestone (“Phoebe”) también fue amigo y asistente personal tras un periodo de noviazgo. Freddie se consideraba una persona dominante y posesiva, aunque advertía: “Mimo muchísimo a mis amantes. Me encanta hacerles regalos maravillosos y caros, por mucho que al final acaben pisoteándome”.
Tampoco anduvo nunca escaso de autoestima nuestro protagonista. En cierta ocasión se descolgó ante un periodista con esta afirmación descacharrante: “Por cierto, no hay ninguna botella de cola metida aquí abajo, queridos míos. Mi manguera es de cosecha propia. ¡Es toda mía!”. Inmerso en una espiral de drogas y sexo durante los primeros ochenta, Mercury terminó sintiéndose tan triunfador e imparable como irremisiblemente solo. “El éxito me ha proporcionado millones de libras y adulación en todo el mundo, pero no eso que todos necesitamos: una relación amorosa”, se lamentaba. “Fueron años en que solo era una vieja puta que se levantaba cada mañana, se rascaba la cabeza y se preguntaba con quién quería follar ese día”. Fue también entonces cuando adoptó su célebre bigote, inspirado en el del líder de Village People, Glenn Hughes.
Freddie Mercury no encontró el sosiego sentimental hasta que en 1984 conoció a Jim Hutton, el que sería su pareja ya hasta el final. Jim y sus muy allegados (probablemente, Mary Austin y los otros tres integrantes de Queen) fueron los únicos a los que Mercury informó, en la primavera de 1987, de que era seropositivo. Su enfermedad solo se hizo pública un día antes de su muerte. En los últimos meses, tal vez desalentado, Freddie dejó de tomar la medicación contra el sida que le llegaba desde Estados Unidos, a bordo del hoy extinto Concorde. Su muerte nos privó de un genio y dio paso al mito.
Supuso el fin de Queen (aunque en 1995 todavía se rescatasen grabaciones a medio concluir para el disco Made in heaven) y frustró dos grandes sueños de Mercury: escribir un musical y promover una película sobre su vida. Freddie nos abandonó sin descendencia, aunque puede que este aspecto, en cambio, le importase bien poco. Obsérvese: “No me veo casado. Y si quisiera hijos, me iría a Harrods [los grandes almacenes londinenses] y me compraría uno. Sí, eso estaría bien. Iré a Harrods y lo compraré. ¡Si compras dos, de regalo te dan una niñera.
Texto :Fernando Neira
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